sábado, noviembre 06, 2010

No merece llamarse ya utopía...

Lo guardaba dentro de un rincón de mi corazón que se llamaba... "pesadillas, ironías y otras utopías". Pensaba que jamás tendría que salir de allí, ese sentimiento de frustración combinado con rabia y desesperación, para materializarse en mi realidad. Creía que si existía "alguien" allá arriba no permitiría que mi vida perdiera el sentido así de rápido, así de fácil. 

"Aquí no se termina la vida" me decía mi padre, mientras sentía desangrarme lentamente sobre aquella silla de la cocina. Veía en tan pocos segundos mil imágenes pasar por mi mente, una por una  se iban desvaneciendo rápidamente y solamente me quedé perdida cuando vi la imagen de mis recuerdos en la que él me tomaba de la mano y sonreía a mi lado. A él no... por favor, rogaba mi mente una y otra vez... a él no renunciaré. "Algo esta mal" me repetía una y otra vez mi padre mientras le quitaba uno a uno los sentidos de mi vida dejándola flotando en el vacío.

Me relación con mi padre siempre fue turbulenta. Desde niña cambié ese amor paternal por un respeto obligado por el miedo. Nuestra relación se fue construyendo en base a ese tipo de características, yo era la niña que siempre se portaba mal y  consecuentemente tenía su respectivo castigo. Escuché gritos y amenazas la mayor parte de mi infancia, por eso no me gusta recordarla nunca. Siempre tuve la esperanza de que el tiempo cambiaría de alguna forma las cosas y nuestra relación mejoraría. Pero no pasó así en los últimos 15 años después, el tiempo simplemente me enseñó a ser más resistente. 

Descubrí más adelante que nuestra relación se mantenía, de vez en cuando, algo estable gracias  a un factor que yo fui construyendo a lo largo de mi vida. Él sentía un orgullo extraño por ser mi padre, por tener una hija que jamás fallaba y que llenaba sus días de triunfos inequívocos. Jamás en mi vida lo escuché decirme "Hey, me siento orgulloso de ti", solo lo sabía cuando él lo hablaba con otras personas..."mi hija mayor eso, esto y aquello"

Nunca esperaba algo a cambio de lo que hacía. Él me repetía una y otra vez que eran solo para mí y no para él, aun así exigía y exigía más cada vez. A esa vida nos acostumbramos ambos y nunca se me pasó por la mente la posibilidad de que algún día tendría que cambiar esta rutina. Pero llegó el día, sin avisar, en el cual yo fallaría y como cualquier ser humano, caería.
Vi todo derrumbarse y cambiar de sentido bruscamente, jamás lo había escuchado pronunciar tantas veces la palabra mediocre. Su voz aun gira en mi cabeza para recordármelo, su poco orgullo se desvaneció en sus ojos inundados de furia.

"Algo esta mal" volvió a repetir mientras mencionaba una a una las razones restantes que me mantenían atada a la tierra...

...ahora es como me siento, como si me hubieran arrancado ambos brazos al mismo tiempo y flotara en un espacio vacío y sin sentido, con ninguna otra razón que esperar a que el siguiente minuto pase.


5 Opiniones Cotidianas:

Moonchild dijo...

Que triste... pero yo te digo, que nadie, sea quién sea... tiene el derecho para criticarte, no pueden decirte mediocre eso sólo lo sabes tú... Todos cometemos errores y lo importante si caes no es echarte a morir, si no, levantarte y aprender de ese error, pero levantarse al fin y al cabo y seguir.

alos30 dijo...

Lauris, me conmovieron tus palabras y tu relato. Es triste cuando son nuestros mismos padres los que nos fallan. Duele, pero supongo que hay que entender que ellos son humanos, se equivocan muchas veces y a veces de manera fatal. Respecto a esto de que él dejó de sentirse orgulloso de ti, y de acusarte de “mediocre” por algo que claramente él no está de acuerdo…. Me quedó rebotando algo, y tu ¿te sientes orgullosa de él? Saludos y ánimo. Todo lo que nos pasa es para que crezcamos, aprendamos y sigamos adelante, por duro que pueda parecer.

Lola dijo...

Duro relato el de hoy amiga. Pero en la vida hemos de aprender a vivir sin la aprobación de los demás aunque en esto se incluyan nuestros seres queridos, a veces se actua así por educación, porque no se sabe hacer de otra manera, pero somos nosotros los que tenemos que querernos más independientemente de lo que opinen los demás. Somos seres únicos que actuamos de manera única.

Un fortísimo abrazo.

Ninna O. dijo...

Me imagino el dolor que debiste haber sentido y al mismo tiempo la liberación escribiendo esto. Estoy de acuerdo con Moonchild solo tus sabes a que eres capaz y si eres o no mediocre...se fuerte no te dejes caer.
Saludos!

LA NOVIA dijo...

Bueno, queda claro que de mediocre no tienes nada!!!!!

Sé que a veces es dificil superar los mandatos paternos, y lo sé también por experiencia propia... Pero la vida te va enseñando nuevas oportunidades siempre y las elecciones son puramente personales... SIEMPRE...

Beso enorme Lau :)

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