miércoles, octubre 06, 2010

Entre paredes opacas...

Uno de los lugares donde menos me gustar estar es en un hospital, ya sea visitando a alguien, o mucho peor, siendo atendida yo.  Aparte del hecho de que  simplemente no confío en los médicos de este tiempo en mi país, me entristece también el ambiente mismo de un hospital. Quizás hubiera sido una persona muy infeliz si me decidía, en cierto punto de mi vida, a estudiar algo relacionado al rubro de la medicina.

Debía hacer una aclaración como ésta antes de contarles algo extraño que sucedió durante estos últimos días.
Internaron a mi madre hace un par de semanas para hacerle dos cirugías importantes. Las dos cirugías eran sumamente sencillas así que ella aprovecharía para que fueran hechas al mismo tiempo sin ningún tipo de complicación prevista. Desde el momento en el que entramos a ese hospital, me sentí incómoda con la gente vestida de blanco que corría a toda prisa por los pasillos y las enfermeras de verde que tenían la mirada perdida y cansada. Me molestaron, además, los azulejos de color opaco que recubrían los pisos y las paredes y el olor interminable a cloro combinado con alcohol.
Cuando llegamos a su habitación designada, había una señora que reposaba en la cama contigua que apenas sonrió  cuando nos vio entrar. Ella se veía triste y cansada, más tarde me enteré que estaba allí porque había tenido dos cirugías previas en las que había abortado a sus gemelos por negligencia médica, sumado a todo esto el hospital no la dejaba volver a casa ya que la cuenta se fue sumando hasta llegar a los 1500$  y ella no podía pagarla. Recordaba ese momento cuando mi padre me decía que la medicina había estado cambiando radicalmente, eran ahora muy pocos los médicos que realmente hacían su trabajo a conciencia propia, el resto eran traficantes de vidas que simplemente buscaban el lucro del oficio a costa de la vida humana.

Quizás esa situación me asustaba mucho más, no sería tan sencillo dejar a mi madre en manos de personas en las que no confiaba. Traté de calmarme al ver su mirada segura mientras se acomodaba en su cama con la ayuda de mi padre. "Su cirugía será temprano por la mañana y todo estaría bien por la tarde" me decía mi padre mientras volvíamos a casa después. Debía creer eso y ser positiva... "todo estará bien, ya estará pronto de nuevo en casa"...me repetía una y otra vez al notarme  mucho más nerviosa. Mi padre tampoco estaba muy tranquilo del todo, se había enojado el momento en el que la enfermera le preguntó a mi madre si tenía casa o auto propio. ¿De qué les servía saber eso si tratamos un asunto medico solamente?, más tarde me di cuenta que hacían esa pregunta para ver la posibilidad de hipotecar tu casa o tu auto en caso de que no pudieras pagar la cuenta... el lucro de nuevo... me indignaba aún más.

No pude dormir bien aquella noche, soñaba con las paredes opacas y los pasillos interminables de aquel hospital, soñaba con la mirada confundida de los médicos y con las risas oscuras de las enfermeras. Desperté y eran mas o menos las 9 de la mañana, ella había entrado a quirófano hace media hora ya, la sola idea de que ella estaría inconsciente para entonces me ponía inmediatamente muy tensa y ansiosa. Mi padre había salido temprano para acompañarla antes de que le pusieran la anestesia y luego se fue a su oficina ya que era un día de muchísimo trabajo, me llamó luego para organizar el almuerzo...nunca nada salía ordenado cuando no estaba ella.

Por la tarde, fui directamente al hospital para visitarla después de su cirugía. Cuando entré en su habitación me encontré con su enfermera e  inmediatamente le pregunté si todo había salido bien y ella sonrío y dijo "si" , miré a mi madre mientras permanecía dormida. Me senté a su lado y abrió apenas los ojos para verme, balbuceaba algunas palabras que no entendía pero logré descifrar que hubieron complicaciones durante la cirugía (enfermera mentirosa). Al parecer solamente lograron hacer una de las operaciones y que la otra se había complicado gravemente hasta llegar al punto de tomar una decisión extrema de alto riesgo. Me asusté ese momento, ella me explicó que los médicos salieron para pedir la autorización a alguno de mis parientes para poder aplicar la decisión riesgosa. Me esperaba lo peor ya que sabía que en ese dado momento no estábamos ni mi padre ni yo. Ella sonrió y dijo.. "La abuela estuvo aquí, ella no les autorizó  la 2da operación" Pero, un momento, ¿mi abuela estuvo aquí? si no me había dicho nada.

Efectivamente, ninguna de mis abuelas había estado ese momento. Inmediatamente llegué a casa lo verifiqué. Pensé que quizás mi madre dijo eso todavía bajo los efectos de la anestesia, quizás se confundió y en realidad no hubieron complicaciones ni apareció mi abuela mágicamente. Luego en el hospital las enfermeras y los médicos nos dieron la misma versión " Una señora ya mayor que dijo ser la madre de la paciente no autorizó el procedimiento de la cirugía, fue una buena decisión ya que era muy probable que tu mamá perdiera mucha sangre en la 2da operación y no tenemos reservas desde hace algunos días"

Cuando se lo conté a mi padre, tampoco él podía creerlo. ¿Quién se hizo pasar por su madre, por mi abuela? Era muy extraño, aún no lo podemos entender. A veces mi padre, en la mesa cuando estamos todos juntos otra vez, nos dice que esto fue una especie de milagro, que la que se presentó ese momento crítico fue una representación de la Virgen María para salvar a mi madre... yo, la verdad, conservo mis escepticismos aún, pero agradezco el hecho de que ella aún me despierte todos los días...


4 Opiniones Cotidianas:

El Ser Bohemio dijo...

La verdad muy linda historia. Muchas veces somo incrédulos pero pasan esas cosas. Dios utiliza a personas como instrumentos para hacer su voluntad. Me alegra mucho que tu mamá esté bien. Yo soy igual que vos odio los hospitales y los médicos cada vez apestan más, besos, gracias por compartir parte de tu vida!!!

http://el-ser-bohemio.blogspot.com/

alos30 dijo...

La vida es un misterio, y todos los días presenciamos milagros, grandes y pequeños. Esto no tiene nada que ver con la relgión, supongo que tiene que ver con simplemente ser seres humanos. Qué linda tu historia y acá en Chile, también hay muchos médicos que sólo les interesa ganar plata a costa de lo que sea. Pero hay gente relacionada con el mundo de la medicina que lo hace por mi vocación. Mi padre es enfermero (ya está jubilado) y él amó y aún ama su carrera, trabajó muchos años en Estados Unidos y en la época en que llegaba gente con SIDA a los hospitales, y nadie aún sabía de qué se trataba la enfermedad o cómo se contagiaba. Mi papá fue uno de los pocos que aún así los atendía, porque la mayoría no quería hacerlo por miedo.

Saludos!!

Taty Cascada dijo...

Loa ángeles están más cerca de lo que imaginamos. Nosoy católica y miro con recelo la Iglesia, pero sé que Dios existe, y que todos tenemos acciones que debemos cumplir en ésta vida. Tu madre todavía les hace falta, por eso debía continuar en ésta tierra.
Un beso, bonito relato.

Lola dijo...

Preciosa historia amiga. En esta vida ocurren cosas que se escapan a nuestro entendimiento, pero fuera lo que fuese que ocurrió, creyamos o no en los milagros, hay que dar gracias al cielo por ello.

Enhorabuena y que sigas disfrutando de tu madre por mucho tiempo.

Un abrazo.

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