viernes, septiembre 17, 2010

Cosas de Confianza de Conejos... (Salta…)

Un conejo se me acercó y me dijo… ¡saltemos juntos! Los dos tenemos paracaídas y el vuelo será tan placentero, lo volaremos juntos, disfrutaremos de la caída y finalmente tendremos un aterrizaje tan suave como en un campo de algodón….anda ¡anímate! Me fui acercando más y más al borde del precipicio convencida de que el conejo tendría razón, cuando miré hacia abajo no tuve miedo y salté… rápidamente me di cuenta de que el conejo no había saltado conmigo, solo disfrutaba verme caer, entendí entonces porque lo hacia….el paracaídas que supuestamente iba sobre mi espalda no existía y lo que me esperaba no era un suave campo de algodón si no un suelo rocoso y desnivelado… la caída no era nada placentera, sin embargo por mi mente solo pasaba… “¡Jamás volveré a creer en otro conejo!”
 
Un conejo se me acercó y me dijo… ¡saltemos juntos! Tenemos solo un paracaídas pero podríamos amarrarnos los dos y el vuelo será tan placentero, lo volaremos juntos, disfrutaremos de la caída y finalmente tendremos un aterrizaje tan suave como en un campo de algodón….anda ¡anímate! Miré al conejo, no parecía tan malo como el anterior y esta vez si llevaba un paracaídas…pensé ¿porqué no? Esta vez si saltaríamos juntos… nos amarramos y nos fuimos acercando más y más al borde del precipicio. Yo, convencida de que el conejo tendría razón, miré hacia abajo, no tuve miedo y saltamos. Los primeros segundos fue tal y como me lo había descrito el conejo….el aire golpeando mi rostro era indescriptible y la sensación de caer segura era inigualable. Cuando pensé que todo iba de maravilla vi que el conejo soltaba los nudos que me ataban a él, en cuestión de segundos saco una navaja y cortó todos los amarres que me sostenían… y eso no le basto al conejo, también antes de que me soltara completamente me clavó la navaja por la espalda y me vio caer sobre el suelo rocoso y desnivelado… ¡vaya! “¡Jamás volveré a creer en otro conejo!”
 
Un conejo se me acercó y me dijo… ¡saltemos juntos! No tenemos paracaídas, pero abajo nos espera una cama elástica enorme… y el vuelo será tan placentero, lo volaremos juntos, disfrutaremos de la caída y finalmente tendremos un aterrizaje tan suave como en un campo de algodón….anda ¡anímate! hasta será divertido el innovador aterrizaje… este conejo si tenia cara de mafioso malagradecido por todas las zanahorias que le había regalado… pensé en hacer que este cayera en su propio juego y esta vez seria yo la que viera morbosamente como sufriría en su caída. Lo miré y le dije… ¿Porqué no Conejo? …hasta podría ser interesante. El conejo me sonrió y me tomo de la mano mientras nos acercábamos hacia el borde del precipicio. Cuando estuvimos a punto de saltar, súbitamente solté al conejo y vi como caía desesperadamente, mire hacia abajo y vi sorprendida que efectivamente existía una cama elástica enorme que nos esperaba y que si no caíamos los dos en ella, solamente el peso del conejo no surgiría efecto en el elástico, haciendo que el conejo se estrellara como contra un piso solido… “¡pobre conejo….y él si decía la verdad!”
 
Un conejo se me acercó y….se sentó en silencio a mi lado. Se apoyó en mi cuerpo como buscado calor corpóreo, me miró directamente a los ojos como buscando refugio. Nos quedamos callados por horas de horas, mientras yo trataba de descifrar que era lo que quería este conejo tan peculiar. Finalmente… dijo algo, “Mira allá hay un precipicio…” sin dejarle terminar le grite casi llorando…. ¡Anda conejo bastardo! ¡Acerquémonos! ¡Empújame, apuñálame, engáñame! Yo ya soy adicta a los aterrizajes dolorosos…¡¡¡ANDA CONEJO!!! ¡Dáñame y ríete luego…observa mi sufrimiento con detalle! ¡Anda conejo! ¡salta tú solo y hazme sentir la agridulce culpa después!... verás como ya se me acabaron las lágrimas tanto llorar y como las cicatrices se convirtieron en un caparazón que ya no me permite sentir dolor alguno… anda conejo, ¡¡¡saltemos!!! El conejo con mucha tranquilidad me miró a los ojos y dándome un beso en la frente dijo… “Calma coneja, yo no te pido que saltemos…vayamos a tomar un té de zanahoria y cuéntame algo sobre ti...” (...)

2 Opiniones Cotidianas:

andres lopez villar dijo...

Dicen que encontrarse con un conejo o encontrar en el suelo una moneda de cinco céntimos trae suerte. en mi pueblo a los 5ctms le llaman ""chico".
Muy bonita y aleccionadora tu historia.
Si vas por la calle y ves la moneda , no la dejes puede ser el "conejo de tu suerte"

filo dijo...

muy interesantes tus historias, son casi metafóricas, ilustran lo que nos pasa a diario, con la gente, con la confianza, unas veces toca creer y otras no tanto;
pero hay que seguir creyendo y confiando en los demás, en tu amigo,... aunque creas que ya no puedes,hay que seguir adelante, confiar en los demás es lo único que podemos hacer por nuestra vida, por seguir construyendola.

un abrazo

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